miércoles, 21 de octubre de 2009

El medio urbano genera un sin numero se situaciones, una de ellas es el lenguaje, el lenguaje cotidiano que genera cultura y en este sentido son los ruidos quines dan lugar a este efecto de lenguaje, es entonces que el lenguaje y con ello los sonidos, dan lugar a la modificación de espacios.  Es la saturación un medio por el cual podemos hablar de una situaron que abarca el lenguaje cotidiano, de él se rescata la vida misma, una cultura que se inicia en la fila de las tortillas, los pasillos de los mercados, y del mismo modo dan vida plena a un espacio público. 

Es entonces una recuperación de la lógica  del pensamiento ordinario, con el sentido de quien acepta colocarse en ese otro lugar propuesto, ese otro espacio en el que se sugiere mirar de manera distinta el acto cotidiano y que ya sabemos, que siempre han estado ahí, pero que de tan sabido y acostumbradas a ello han sido olvidadas y encerradas en el olvido.  Entonces es recuperar la voces viejas, cargadas de una sabiduría que el acto de la edad, y la experiencia pueden compartir a un nuevo conocimiento, mismas que han quedado grabadas en los objetos y cosas, en los espacios y en la memoria.

En este sentido la saturación nos permite colocar de manera aislada y precisa un número indefinido de sonidos colocados espacialmente que cada uno sea independiente y al mismo tiempo confluya con los otros de manera armónica y sin tocar el punto de saturación desagradable, por que existe la otra cara de la moneda, una saturación la cual nos permita percibir los sonidos propios de algún lugar, remitirnos a un estado de memoria y con ello adquirir una nueva mirada del espacio ya sabido.

De esta manera el observados, en esta caso oyente,    … Hace aparecer al sujeto como sujeto colectivo en el sentido de que el sujeto individual es sólo una expresión de la colectividad.

Este es el sentido político de la acción de la sociedad civil, que había sido apropiado por la sociedad política y el Estado, acción política que será tomada de las imágenes cotidianas, del lenguaje callejero, en un momento histórico en el que la sociedad mexicana somete  a prueba el poder y la estabilidad del sistema político que prevaleció durante las siete últimas décadas del siglo XX, momento global del mundo gracias a la muerte de las utopías y la hegemonización rotunda del  modelo político-económico de la democracia del mercado[1]

La vida cultural está constituida por una serie de experiencias comúnmente compartidas y, por consiguiente, plantea cuestiones de acceso y pertenencia. Si se es miembro de una comunidad y una cultura, se disfruta de acceso a sus redes compartidas de significado y experiencia; si no se es miembro de esa comunidad, la exclusión es condición definitoria. A medida que una cultura compartida se descompone en experiencias comerciales fragmentadas, los derechos de acceso se van trasladando del dominio común al ámbito comercial. El acceso ya no se basa en criterios intrínsecos —tradiciones, derechos de libre circulación, familia y amistad, etnia, religión o sexo—, sino en la posibilidad extrínseca de pagar su valor de mercado.

 

Dentro de la lógica del capitalismo, la aplicación de criterios de explotación no establece diferencias entre un producto u otro. Y es cierto: si el capitalismo industrial pudo apropiarse de los recursos naturales para su ulterior explotación, sirviéndose para ello de la mano de obra local para la producción de bienes y servicios, el emergente capitalismo «cultural» del mismo modo expropia los recursos culturales para producir bienes y servicios culturales. Esta nueva forma de explotación de los recursos —culturales, en este caso— cuenta con un elemento también nuevo y que, en parte, viene por él definido: el desarrollo tecnológico y sus posibilidades de dosificación y posterior reapropiación comercial puesta al servicio del entretenimiento individual que las diferentes innovaciones tecnológicas han ido ofreciendo y que muestran una relación directa entre el surgimiento de la sociedad postindustrial y la disyunción que se ocasiona a raíz de los diversos cambios de ritmo en las áreas de la estructura social, política y cultural. Es decir, que este nuevo tipo de sociedad origina cambios en la estructura social, los cuales, a su vez, provocan problemas gerenciales en el ámbito político y, por tanto, ocasionan nuevas maneras de vivir que son el resultado de la primacía del saber cognitivo y teórico.
 Tales modos de vivir desafían inevitablemente a la cultura.
 Nosotros creemos que la cultura es una experiencia compartida; es decir, un acercamiento común alrededor de valores compartidos . Sin embargo, es el caso que la producción cultural, inducida por el desarrollo tecnológico, la ha modificado hasta convertirla en «la más poderosa fuerza social y económica de nuestro tiempo[2]».

 

Así mismo en el  capitalismo implícitamente contiene una ideología,  la cual tiene como objetivo fundamental generar la confusión en la clase dominada, podemos notar que por una parte su discurso  ha perdido coherencia a través de la  depreciación de sus sucesivas concepciones del mundo. Apoyados por los medios de gran industrialización, como son la novela y el cine, que  generan en nuestro bien cultural efectos desastrosos  y vista en el sector juvenil un embrutecimiento desde lo familiar y escolar, y así mismo genera la absorción de las situaciones subversivas para con ello eliminarlas y posterior a ello presentarlas  con un sentido humorístico, siendo esto la eliminación plena del acto, incluso consigue servirse de los individuos subversivos muertos para falsear su obra en aras de su conveniencia; seguir en el dominio. La  agente que destaca en estas  tendencias, entra en su misma lógica de apropiación, el individuo sobresale por que el sistema lo propicia y al hacerlo muestra un supuesto avance cultural dejando ver al títere por individuo.

 

 

Esta claro que lo que toca es generar situaciones propicias para alcanzar una mejor manera de vida, y del mismo modo una mejor educación para con ello poder despertar de la teatralidad mostrado por el sistema capital, donde los afectados siempre somos los mismos.



[1] Pablo Fernández Christlieb. el espíritu de la calle…

[2] http://nirastrodecarmin.blogspot.com/2008/04/el-capitalismo-cultural-y-las-nuevas.html          Martes 20 de octubre de 2009  09:02 horas.